Ministerios Mundiales Ebenezer

Ebenezer World Ministries

Articulos de Fe

Las Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son inspiradas por Dios y son la revelación de Dios al hombre. read more

Ebenezer Youth

The Youth Ministry is an internal Ministry of the Church.  read more.

Awana Clubs

Es un club de Niños con bases bíblicas que enseñan el evangelio.  read more

Articulos de Fe

Ministerios Mundiales Ebenezer

 

1. Las Escrituras Inspiradas

Las Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son inspiradas por Dios y son la revelación de Dios al hombre, así como la regla infalible y la autoridad de fe y conducta
(II Sam. 23:2; Prov. 30:5-6; Jn. 17:17; I Tes. 2:13; II Ti. 3:15-17; II P. 1:21; Ap. 22:12-19).

2. El Único y Verdadero Dios

El único y verdadero Dios se ha revelado como existente eternamente, el creador del cielo y de la tierra y el redentor de la humanidad. Además se ha encarnado, demostrando así, los principios de relación como Padre, Hijo y Espíritu Santo (Dt. 6:4; Is. 43:10-11; Mt. 28:19; Lc. 3:22).

3. La Deidad de Nuestro Señor Jesucristo

El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios.

Las Escrituran declaran:

Su nacimiento virginal (Mt. 1:23; Lc. 1:31-35).

  1. Su vida sin pecado (He. 7:26; I P. 2:22).
  2. Sus milagros (Hch. 2:22; 10:38).
  3. Su muerte y resurrección corporal de entre los muertos (Mt. 28:6; Lc. 24:39; I Co. 15:4).
  4. Su exaltación a la diestra de Dios (Hch. 1:9,11; 2:33; Fil. 2:9-11; He. 1:1-3).

4. La Caída del Hombre

El hombre fue creado en santidad y con libre albedrío, pero por la transgresión voluntaria cayó de su estado perfecto, trayéndose a sí mismo, no solo la muerte física, sino la muerte espiritual, que es la separación de Dios (Gn. 1:26-27; 2:17; 3:6; Ec. 7:29; Ro. 3:23; 5:12-19; 6:23).

5. La Salvación del Hombre

La única esperanza de redención del hombre es por medio de la sangre derramada de Jesucristo, el Hijo de Dios:

a. La salvación por gracia: La salvación es gratuita para todos; es por gracia por medio de la fe y no depende de las obras buenas que el hombre pueda hacer; el único obstáculo para la salvación es el rechazo de Cristo como el único Salvador (Jn. 3:19, 36; 5:40; Ro. 3:20, 24, 26; 4:25; 9:32; Gá. 2:16; Ef. 2:8-10; II Tes. 1:8; Ti. 3:5-6).

b. La regeneración: La regeneración es un nuevo nacimiento. Es la obra del Espíritu Santo en el corazón del hombre; y la evidencia de la vida regenerada son los frutos de arrepentimiento (Mt. 7:20; Jn. 1:11-13; 3:5-8; II Co. 5:17; Gá. 5:16-23; Ef. 3:14-21; 5:9; Fil. 2:13-15; Stg. 1:18; I P. 1:22-23; I Jn. 5:4).

c. El arrepentimiento y la fe: Estos son dos requisitos indispensables para la salvación. El arrepentimiento es hacia Dios, la fe es en Jesucristo y la obra del Espíritu Santo es en el corazón . Por medio de ellos el pecador convicto, humillado y sinceramente contrito, vuelve a Dios y reconoce a Cristo como su salvador personal, mediador único y Rey (Is. 1:18; 55:7; Mt. 21:32; Lc. 13:3-5; 24:47; Jn. 3:16, 18, 36; 6:37; 16:8; Hch. 3:19; 16:30-31; 20:20-21; He. 6:9-11).

d. La justificación: La justificación es un don que Cristo asegura a los que tengan fe en El, la cual incluye el perdón de los pecados (Dios nos otorga la justicia de Cristo) que nos induce a un estado de paz y favor con Dios (Is. 53:11; Jn. 16:33; Hch. 10:36; 13:39; Ro. 3:24-25; 4:3-8, 16, 22-25; 5:1,2,9; Gá. 2:16; Ef. 2:14; Col. 1:20; Ti. 3:5-7)

e. La Santificación: La santificación es el proceso mediante el cual se nos hace partícipes de la santidad de Dios, la cual nos separa para un servicio especial a Dios, que principia en la regeneración, y es progresiva en su desarrollo. La santificación llega al estado de perfección en la transformación de los cuerpos en la segunda venida de Cristo (Sal. 4:3; Jn. 17:17-19; Ro. 6:1-11, 13; I Tes. 4:3,7; 5:23; He. 12:14; 13:12; I P. 1:15-16).

6. Sanidad Divina

La sanidad divina es una parte integral del Evangelio; y es el privilegio de todos los creyentes de acuerdo a la soberanía de Dios (Is. 53:4-5; Mt. 8:16-17; 9:2-8; Mr. 16:17-18; Stg. 5:14-16).

7. El Bautismo en el Espíritu Santo

El bautismo en el Espíritu Santo es un don posterior a la salvación y es una promesa dada para todos los creyentes. Esta fue la experiencia desde los tiempos de la iglesia primitiva. Con esta experiencia viene un revestimiento de poder.

Con el bautismo, en la iglesia presente, vienen experiencias de una llenura profunda y desbordante del Espíritu Santo (Jn. 7:37-39), una gran consagración a Dios y dedicación a su obra (Hch. 2:42) y un amor más ferviente por Cristo, por su palabra y por el perdido. Para mantener esta condición espiritual el creyente debe cultivar una profunda vida devocional.

El bautismo de los creyentes en el Espíritu Santo según la Biblia, es demostrado por la señal física inicial de hablar en otras lenguas como el Espíritu de Dios le concede (Hch. 2:4; 10:44; 19:1-18).

8. La Iglesia Local y Su Misión

La iglesia, la cual está formada por miembros regenerados, es el Cuerpo de Cristo, la habitación de Dios por medio del Espíritu, con nombramiento divino para el cumplimiento de la gran comisión (Ef. 1:22-23; 2:22; He.12:23).

Por lo tanto, los propósitos de Dios para la iglesia son:

a. Ser una agencia misionera de Dios para evangelizar al mundo (Mt. 28:18-20; Mr. 16:15-16; Hch. 1:8).

b. Ser la formación de un cuerpo de creyentes el cual pueda adorar a Dios (I Co. 12:13).

c. Ser el canal de Dios que facilita la formación de un cuerpo de santos en proceso de perfección hacia la imagen de su Hijo (I Co. 12:28; 14:12; Ef. 11-16).

d. Ser el agente profético que se envuelve en su comunidad, con el fin de perfeccionarla, enfrentándose a la injusticia, pobreza, drogas, etc..., teniendo una respuesta bíblica a estos males.

9. El Ministerio

Un ministerio divinamente llamado y bíblicamente ordenado, provisto con el fin de dirigir a la iglesia en:

a. La adoración a Dios (Jn. 4:23-24).

b. La edificación del cuerpo de los santos siendo perfeccionados a la imagen de Jesucristo, y de propagar la obra misionera de la iglesia a todo lugar donde haya necesidad (Ef. 11:16).


c. La evangelización de nuestra comunidad, el país, y del mundo (Mr. 16:15-20).

10. Las Ordenanzas de la Iglesia

1.- El bautismo en agua:
 

El bautismo es la inmersión del creyente en Cristo, en el agua, llevado a cabo por un ministro de Dios. Se hace en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y es símbolo de la sepultura y resurrección de Cristo y del creyente. El bautismo es un requisito para ser miembro de esta iglesia local y gozar de los privilegios de membresía de la misma (Mt. 3:13-16; 28:19; Mr. 1:9-10; Jn. 3:23; Hch. 2:41; 8:36, 39; Ro. 6:3-4; Ef. 4:5; Col. 2:12).

2.- La cena del Señor:

Esta es la segunda ordenanza que Cristo dejó. Consiste en dos elementos que son el pan y el jugo de la vid, los que simbolizan el cuerpo y la sangre de Cristo. Esta ordenanza conmemora y anuncia el sufrimiento y la muerte de Cristo hasta que El venga. Los participantes serán creyentes en Cristo. La cena del Señor se celebra cuando la iglesia lo estime conveniente y esté reunida (Mt. 26:26-30; Lc. 22:17, 20; Hch. 2:41-42; I Co. 11:23-26).

11. La Bendita Esperanza de la Resurrección

La bendita e inminente esperanza de la Iglesia es la resurrección de aquellos que han dormido en Cristo, y su traslado juntamente con los creyentes que viven y permanecen fieles hasta la venida de Cristo
(Jn. 5:28-29; Ro. 8:23; I Co. 15:51-52; II Co. 4:14; I Ts. 4:16-17; He. 6:11; Ap. 20:6).

12. La Segunda Venida de Cristo

La segunda venida de Cristo incluye el rapto de los santos, antes de la gran tribulación, seguida por el visible retorno de Cristo con sus santos para reinar en la tierra por mil años (Zac. 14:5; Mt. 24:27, 42, 44; 25:13, 30, 36-39; Hch. 1:11; I Ts. 1:10; 4:16; Ap. 1:7, 8; 19:11-14; 20:1-6; 22:12).

El reino milenial traerá la salvación a la nación de Israel (Ez. 37:21, 22; Sof. 3:19-20; Ro. 11:26-27).
El establecimiento de la paz universal (Sal. 72:3-8; Is. 11:6-9; Mi. 4:3-4).

13. El Juicio Final

Habrá un juicio final en el cual los impíos que aun viven, y los impíos muertos, serán traídos a juicio de acuerdo a sus obras. Cualquiera que su nombre no esté escrito en el libro de la vida, será castigado eternamente, juntamente con el diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta, en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda (Mt. 13:41-43; 25:46; Mr. 9:43-48; Ap. 19:20; 20:11-15; 21:8).

Fuente: “Constitución & Reglamentos de la Iglesia”: Artículo IV: Fundamentos de fe.